BIENVENIDOS

Quiero contar muchas cosas
y compartir cada cosa que siento,
aportar mis ideas.

Y que todos tengáis algo que decir
Será poesías,
cuentos, opinión.
Aquí todo tiene cabida.




miércoles, 24 de diciembre de 2014

DONDE EL AIRE TE DIGA


Me verás donde el aire te diga
me verás donde el karma resuelva.
Serán mundos distintos
de correr paralelo.

Cerrarás los ojos para ver mi nombre;
gritarás mi cara entre tus noches
 y llorarás,
arrepentirás,
dirás que no ocurrió
negando la mentira.

Y el aire
te seguirá diciendo su insistente mensaje,
en cada esquina en que me abrazaste,
en cada playa en que me negaste.

Querrás verme donde el aire te diga
desde una planta de exótico nombre;
mandándote mis avisos
y mis silenciosos mensajes.


martes, 23 de diciembre de 2014

Y MIS NOCHES TE LLAMARÁN


Perdí tu voz en las penumbras,
acecho tu nombre en cada rama de Jueves eternos.
Y me dices que lloras al ver mis palabras,
me dices que sientes,
que te asombras,
que recuerdas.

Un zafiro se derrite entre asombros.
Recuerda una perenne promesa,
un amor que dejó de olvidarse,
que me persigue
que me dice
que me besa.

Y mis noches te llamarán
repetirán tus palabras,
dirán mi sentir,
 te envolverá en sensuales nostalgias
y mi cuerpo pasará a ser tu cuerpo.

Será entonces
cuando agotarás tus palabras
me dirás que amas
y subirás tus besos.





martes, 16 de diciembre de 2014

BUSCÁNDOTE



Me han gritado prohibido amar,
me niegan el abrazo y tu mirada.
Porque  te busco entre la ciudad de los rincones
entre los recuerdos de la ciudad antigua.

¿Donde están tus femeninos brazos?
¿donde los ojos en los que me perdía?

Veo un extraño ante el espejo.
me dice que huya,
me dice que te busque,
me pide que te encuentre.

Y te rastreo en el acantilado de los mil mares;
donde las letras hablan
donde las olas liberan sus mensajes.

Y seguiré buscándote
hasta dejarte sin palabras.
Quiero que el piano siga tocando
y que aquellos ojos negros sigan sin llorar,
deseo
que retornen al portal de los recuerdos.

¡Llámame!
¡quiéreme!
¡bésame!
para que mis versos te sigan buscando
en la villa de los rincones
y en la ciudad de las piedras.




jueves, 11 de diciembre de 2014

LA FIGURA DEL BELÉN (Un cuento de navidad)

  
 Basada en una historia real

Cuentan que en el año 73, un niño y sus hermanas contemplaron en un escaparate de la librería de su barrio, una figura de belén. Era un pastor que dirigía con un palo un carro de bueyes. El año anterior sus padres habían comprado un belén nuevo con figuras infantiles y los niños de 8, 6 y 5 años pensaron que podría lucir mucho en el nacimiento de su casa. 

Sin que ellos lo supieran, su abuela les había escuchado y entró en la librería con la excusa de coger una cosa que necesitaban. Mientras el niño seguía ante el escaparate, vio con desolación como el librero cogía aquel pastor y sus bueyes; alguien lo había comprado y se sentía muy fastidiado sin entenderlo. Cuando llegaron a casa su abuela les entregó un paquete. Al abrirlo, los hermanos descubrieron al pastor y sus bueyes y corrieron a ponerlo en el belén. Y durante muchas navidades el pastorcillo lucía en el belén de figuras infantiles. Era distinto a las demás figuras pero no importaba, era el único carro del nacimiento.

Pero pasaron los años y  los tres hermanos dejaron de ser niños; aquel belén  infantil dejó de ponerse y el pastocillo, ya roto su carro, quedó sepultado durante años entre las cajas del trastero. Un día, aquella figura del belén oyó voces y notó que la caja donde estaba junto con otras figuras se movía y alguien abría fugazmente la tapa. notó el movimiento de la caja y, luego, un ruido que le era lejano en el recuerdo. Su caja iba en el maletero de un coche.

... y desde entonces luce en todos los belenes
Al cabo de un rato, la caja se abrió  y estaba en un salón desconocido ante un hombre, muy parecido a aquel niño que lo colocaba en belenes pasados, lo miraba con emoción. Junto a aquel hombre, dos niños le observaban también mientras escuchaban la historia del pastorcito y su carro de bueyes y como la abuela de su papá se lo había regalado a él y a las tías hacía más de cuarenta años. Los ojos de aquel hombre reflejaban una halo de nostalgia y al pastor no le costó reconocer en sus ojos a aquel niño que lo contemplaba en el escaparate antes de ser comprado y llevado a su casa. 

Desde entonces aquella figura de navidad, aquel pastor de belén luce en los belenes sin faltar un solo año a la cita. Ya no lleva el carro de bueyes pero, al ponerla su dueño recuerda con cariño aquellas navidades pasadas y a una abuela que, cuando se fue, se llevó lo más valioso que se podía llevar: el cariño de todos los que la quisieron. 

Y cada vez que aquel niño de hace cuarenta años, pone esa figura del nacimiento y la ve, envía al cielo una felicitación de navidad a alguien que lo significó todo a él y a sus hermanas. Feliz Navidad.